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sábado, 30 de junio de 2012

LEER ESTE ANÁLISIS CON LA MENTE ABIERTA

Notas para el análisis de la
presente coyuntura política
 César Pérez
Borrador

Se define coyuntura política, como un momento delimitado del estado de situación de lucha política entre los diversos actores, instituciones y grupos y clases sociales determinantes en la configuración de un sistema o proceso político. Se trata de determinar el estado de situación de la correlación de fuerzas que establecen esos actores.

De manera arbitraria delimitaré mi análisis al inicio y punto en que se encuentra en recién finalizado proceso electoral, no sin antes hacer un breve alcance sobre el tipo de poder que se ha configurado en los últimos años de ejercicio de poder del grupo político/económico que todavía se hace llamar Partido de la Liberación Dominicana, PLD.

Como se sabe, este partido ha ejercido el poder durante12, de los últimos 16 años y ahora se prepara para 4 más, lo cual significa que estaría en el poder en 16 de 20 años, casi una generación.

Durante ese tiempo, ha podido acumular un poder económico/político como ningún otro en grupo en la historia dominicana. De partido político ha devenido una corporación. Entre los efectos perversos que habría generado esa corporación es que hemos devenido uno de los tres países más corruptos del mundo, con los peores niveles de transparencia en el manejo de los recursos públicos, el de menor inversión en la educación y eso, de alguna manera, habría tenido un impacto negativo en el sistema de valores de nosotros, los dominicanos.

Esa circunstancia no puede desligarse del comportamiento político de muchos militantes partidarios, lo cual se reflejaría en la generalizada práctica del transfuguismo (incluso en ciertos casos pasar de una facción partidaria a otra), de la compra y venta de voluntades para construir y reconstruir facciones, entre otras malas prácticas. En el ámbito de lo social, por ejemplo, en la venta del voto por coyunturales acciones clientelares de los grupos en el poder, en la tendencia hacia el retraimiento o no participación en la cosa pública y en la permisividad frente a la generalizada corrupción en el ámbito de la política, como en el de la actividad económica privada.

De igual manera, y en ese mismo ámbito, habría debilitado la capacidad de respuesta defensiva de la sociedad frente a diversos abusos que en las esferas del Estado y de la economía se cometen en esta sociedad, habría contribuido a que se acentúe la inveterada tendencia hacia silencio de los intelectuales dominicanos, el pesimismo sobre el futuro del país, algo que ha sido medido por diversos estudios.

También habría contribuido a la fragmentación de la sociedad dominicana, debilitado los lazos de solidaridad social y de clases, acentuado la corrupción y el envilecimiento de significativos segmentos de la sociedad, la percepción de que el respeto a normas y reglas es innecesario y a la cooptación de muchos integrantes del sector social que hace opinión: prensa escrita, radio, televisión.

Además, entre otras consecuencias, el proceso de degradación de la vida política, social y económica durante los últimos años, es ostensible el deterioro de la calidad de vida de importantes centros urbanos, sobre todo el Santiago, La Vega, La Romana y Puerto Plata, en el Gran Santo Domingo, etc., donde los índices de criminalidad se han incrementado en el mismo sentido que la curva que indica el deterioro de la justicia. La impunidad, en ese sentido, es moneda corriente en la administración de la justicia y también los escándalos de corrupción, documentados, gravados y ampliamente demostrados en diversas formas, se mantienen sin la debida sanción, sin ninguna acción del ministerio público.

El mantenimiento de esta circunstancia, habría tenido un impacto negativo en la subjetividad de todas las fuerzas política que le son y han sido adversas al presente gobierno, por lo tanto, habría contribuido a que esas fuerzas tuviesen serias dificultades para articular y potenciar sus luchas. Eso podría explicar la relativamente débil cohesión de las militancias partidarias de oposición y de manera particular, la militancia organizada en las organizaciones de izquierda.

En ese estado de situación se encontraban todas esas fuerzas al momento de iniciarse el recién finalizado proceso electoral y a pesar de la subjetividad y creencia en la posibilidad de derrotar el continuismo peledeísta, la realidad arriba resultaba muy difícil de superar.

Con esas dificultades enfrentaron ese proceso y eso debió tener un efecto negativo en sus aspiraciones electorales. Tenían ante sí un poder sólidamente consolidado, con una estructura clientelar en los sectores bajos y medios de la población y una estructura de comunicación sólidamente montada y sostenida con un presupuesto prácticamente sin techo, pues no solamente se tenía y tiene un órgano de difusión con su presupuesto al servicio de la Presidencia, sino que todas las instituciones del gobierno manejan un presupuesto para hacerle propaganda al gobierno y para proyectar las figuras de sus respectivos incumbentes, algo prohibido en los países medianamente institucionalizados.

Detalle de los actores:
• PLD/gobierno
El PLD, básicamente, se ha fortalecido como partido desde el poder. Su base social la ha construido desde ahí, a través de su estructura clientelar, pero la succión que ha hecho de los remantes del prácticamente desaparecido partido reformista ha jugado ha sido de alta significación para su fortalecimiento. Gran parte de la militancia pobre del reformismo y de los sectores medios en los principales centros urbanos del país, que fueron beneficiados por las políticas urbanas de Balaguer, forman parte de la base social y del cuerpo electoral del PLD.

Por su historia, ese partido nunca se ha vinculado a las luchas sociales, se forjó ideológicamente con una abigarrada mezcla de nacionalismo, referencias marxistas ligadas a la revolución cubana (recordar que Bosch se declaraba marxista, pero no leninista y creó un partido con típico síndrome del narcisismo stalinista), algo que explica la existencia de muchos ex izquierdistas en su cuerpo de militantes. Además de esas referencias, el antiperredeismo, con lo cual coincide con el balaguerismo juega un papel en lo que es su identidad y andamiaje político, cultural e ideal.

Muerto Bosch, hubo un conato de surgimiento de grupos alrededor de algunos dirigentes históricos, pero eso abortó. En realidad, en el PLD actualmente sólo existen dos tendencias o facciones: la de Leonel y la de Danilo. La del primero es mayoritaria, pues se ha construido a través del patrimonialismo, la estructura clientelar y la prevaricación, practicada por Leonel durante sus 12 años de ejercicio del poder. La del segundo, a pesar del sistemático golpeo a que ha sido sometida por Leonel y sus seguidores, ha resistido a esos embates y hoy asumirá el poder, lo cual le dará una oportunidad de fortalecerse y hasta desafiar a sus adversarios, del que no excluyo al propio Leonel.

A pesar de la unidad que se forjó durante el proceso electoral, diversos indicadores permiten pensar que sus anteriores tensiones aflorarán, pues sus diferencias discursiva e incluso de estilo entre los miembros de ambas facciones y, naturalmente entre sus respectivos jefes están presente y podría decirse que la inversión de roles de ambas con el nuevo poder de Danilo la mantendrá y eventualmente potenciará.

Ambas trataran de reagruparse para las próximas fechas electorales: las municipales y congresuales, además de las presidenciales del 2016 y eso deberá exacerbar sus diferencias por las naturales pretensiones de la militancia de las facciones, deberá realizar el absurdamente pospuesto Congreso partidario y antes y durante el proceso de realización, deberán manifestarse las diferencias.

A partir de agosto en el PLD, las cosas no serán exactamente como antes, el predominio de la tendencia de Leonel tendrá un escenario diferente, al igual que la de Danilo y su grupo, entre cuyos integrantes existen acérrimos antileonelistas, Muchos piensan que este será un peón de aquel, pero esto esta por demostrarse. Él tendrá que mantener su grupo y para hacerlo, en algunos momentos deberá enfrentar el grupo de Leonel y de ser posible, hasta a este mismo.

No olvidar los agravios, los “nubarrones” que veía Danilo en su camino y el golpeo que tuvieron que soportar tanto él como algunos de sus más cercanos seguidores. No subestimar las diferencias en el plano de la concepción sobre las prioridades en la inversión pública. El acento del discurso de Danilo sobre políticas sociales y la ausencia de este tema en la práctica y discurso de Leonel y parte de su grupo. Esos, entre otros elementos, podrían constituirse en factores de diferencias en abordaje de determinados temas durante el curso de la gestión de Danilo. No creo que este desmonte la estructura de las políticas clientelares, sobre todo aquellas de los subsidios y de los bonos a familias en general necesitadas, quizás reoriente o reformule el de las nominillas, pero podría introducir algunos de los proyectos de ayuda a micro empresas, algo nada subestimable en términos de impacto en algunos segmentos de la población.

Las reorientación que podría hacer en el servicio exterior y en lo que respecta a eventuales reformas en la administración pública, podrían lograr la aceptación en ciertos sectores de la población, algo que podría ser potenciado a través de la estructura de propaganda y mediática que no solamente mantendrá, sino que tenderá ampliarla.

Sin embargo, le será difícil desmarcarse de muchos lastres que le dejará el actual gobierno, la corrupción en la administración pública, el carácter corporativo del partido que por momentos lo impulsaría a querer tutelar el nuevo gobierno, las inversiones sin sentido de pertinencia, como el Metro, las presiones de los ultra nacionalistas/xenófobos, sobre el tema haitiano, el control que sobre las instituciones del Estado tiene la facción Leonel, la presencia de este en el próximo gobierno, a través de su esposa, además la cuota de poder que esta exigirá de cara a su promoción personal o la de su marido, de cara al 2016.

El hecho de que no podrá optar por una relección, por lo prolongados que son los periodos electorales, le resultará un tiempo relativamente breve para solucionar el mar de problemas que hereda.

Todos estos serán escollos que tendrán que sortear el nuevo gobierno y es importante tenerlo en cuenta para eventuales diseños de políticas de oposición al gobierno entrante. No todo será igual, pero tendremos mucho de lo mismo.

El PRD
Hasta el momento no se tiene una clara perspectiva sobre el desenlace que podría tener la presente crisis del PRD. De ese desenlace dependerá el impacto de su papel en la presente coyuntura, sobre todo a partir del próximo agosto, momento clave para el discurrir mediato e inmediato del proceso político dominicano.

La derrota electoral inesperada y dolorosa ha sacudido los cimientes de ese partido. Sin embargo, en términos de votos, tuvo resultados excelentes. En ese sentido, se consolida como primer partido del país. Es mayoritario en 28 de las 31 provincias del país, en los principales centros urbanos y en la región más importante del país desde el punto de vista poblacional y;

El significado de esta circunstancia, es que la mayoría que se manifiesta en las en las instituciones formales del Estado no se corresponde con los resultados electorales que arrojaron los pasados comicios. Es lo que se llama una no correspondencia entre el país legal o formal y el país real, Un elemento importante a tomar en cuenta a la hora de hacer política, pues refleja una oportunidad para potenciar acciones contra un determinado poder.

Otro elemento a destacar, es que la subjetividad de las masas del PRD y de muchos de sus dirigentes estuvo muy alta y a pesar de la derrota la ha mantenido, en este momento potenciada por el conflicto interno, sin embargo la prolongadas lucha durante el proceso electoral y ahora con esa lucha interna, podría tener efectos de cansancio en la militancia toda.

El proceso electoral evidenció muchas de las carencias de ese partido: pobre nivel de racionalidad organizativa, pobre definición ideológica que le impide conectarse con las aspiraciones de sus bases, una relativamente pobre relación con la sociedad civil organizada y muy prisionero de la percepción de que se ha creado en la gente de que es un partido incapaz de organizarse internamente, lo cual lo inhabilita para poder organizar una eficiente gestión del Estado.

Debe destacarse que en la presente coyuntura, los cuadros dirigentes más importantes del PRD legal y real, más que agrupado en torno a Mejía, se han agrupado en torno a la idea de consolidar una mayoría que logre expulsar a Miguel Vargas y sus seguidores, tienen conciencia de las debilidades arriba señaladas, pero expresan el deseo de superarlas. El documento que contiene las resoluciones del último Comité Ejecutivo Nacional sobre el tema de la disputa con el grupo Miguel Vargas, apuntan en ese sentido. En es documento expresan su deseo recuperar sus vínculos con la sociedad civil y de movilización del partido en torno a los reclamos de la mayoría y por una sólida oposición al presente gobierno.

El PRD es un partido de base popular, de largo historial de resistencia y de lucha por la libertad y la inclusión social, pero las luchas de tendencias, la corrupción de muchos de sus cuadros, el desorden organizativo, el poco o ningún control que tiene sobre sus cuadros y sobre sus elegidos en los ayuntamientos y cámaras legislativa le imprimen a ese partido más que el carácter organización política, la expresión de un viejo sentimiento de inclusión social que con el tiempo se ha ido desdibujando, tan diluido en el tiempo que resulta en extremo difícil recuperar su historia de partido generalmente ligado de lucha social, como lo fue en su momento.

Su base popular es la que realmente encabeza la mayoría de las acciones de masas, aunque paradójicamente casi nunca esas acciones parten de iniciativas de ese partido, sino de determinadas organizaciones populares y organizativas de diversos signos y origen político y social. En esa base radica la mejor y casi única posibilidad de iniciar en el país una práctica política que vaya de lo social a lo político, que es el principal problema que debemos superar en este país para hacer eficaz las iniciativas políticas. Hasta dónde la dirección de ese partido sería capaz de hacer esto?. Sólo una suerte de reinvención como partido de masas vinculada a sus orígenes puede lograr su vinculación con sectores con la una vez tuvo excelentes relaciones. Eso lo relanzaría como partido y si bien hay expresiones de algunos dirigentes que van en ese sentido, todavía no existen evidentes signos que apunten en hacia ese camino.

De todos modos, hasta el momento no se vislumbra una articulación de fuerzas políticas con posibilidades de cambio en este país sin en que en la misma no participen diversos sectores de la dirección y de las bases perredeistas.

Las Fuerza que se reclaman alternativas

Cualquier análisis de ese actor del sistema político dominicano, en la presente coyuntura debe contener una examen de lo que fueron las actividades y experiencias vividas por esas fuerzas antes y durante el discurrir del proceso electoral recién pasado y sobre los resultados electorales obtenidos por los diferentes grupos que lo configuran.

A primera vista, a los fines del análisis, se tendería a ver los votos que obtuvieron completivamente y los obtenidos por cada uno en particular y quizás ese no sea el mejor camino para entender el significado de esas fuerzas, del estado de situación real de las mismas y de las potencialidades que podrían tener si entienden bien la realidad del proceso político dominicano y si comienzan a ver el país real que tienen ante sí. No el que podrían tener en sus cabezas.

Lejos de encontrar un cierto nivel de unidad para llegar a un acuerdo para una participación unitaria en las elecciones recién pasadas y en otras, en otros momentos y de otra naturaleza, los diversos puntos de desencuentros, no exentos de recíprocos reproches, se profundizaron en este proceso. Por eso, entre otras razones, en general, su credibilidad quedó maltrecha y de manera particular en sectores que participaron en la búsqueda de un consenso para la llevar un candidato común.

Su desempeño, en términos de votos obtenidos, sobre todo de la APD y el Frente Amplio, fue decepcionante, el de Alianza País, AP, fue relativamente decoroso. Sin embargo, creo que lo más importante no fue la baja cantidad de votos de los dos primeros, sino que lección que extraen algunos de sus dirigentes de sobre su participación en el proceso electoral, que se resume esencialmente, a que reconocen que deben rencausar sus luchas, que quizás pudieron tener una bandera de lucha con posibilidades de una mayor alianza política y que lo relacionase mejor la sociedad civil y con sectores políticos agrupados o no en partidos.

La lectura que hasta el momento hacen determinadas figuras de AP es de satisfacción de los resultados por ella obtenidos, pero se podría intuir a la luz de esa lectura, es que por esos resultados se piensan como punto de encuentro para la unidad de la izquierda de cara al futuro, lo cual por el momento, si no lo matizan, podría ser el punto de inicio para el desencuentro de ellos con las demás fuerzas de izquierda y de la sociedad.

Podría decirse que independientemente del número de votos obtenidos y de las lecturas y lecciones que hagan de su participación, tanto ellos, como los demás grupos, todavía siguen siendo una componente del sistema político de escasa incidencia y de limitados planteamientos sobre cómo superar su debilidad organizativa y con estrecho margen para el crecimiento e inserción en la vida política real del país.

La Sociedad Civil
De la región, nuestro país es el que registra la mayor cantidad de organizaciones de todo tipo. El nivel de asociacionismo es muy significativo, pero los niveles de sus estructuras organizativas es débil. En el caso de las relaciones de las organizaciones comunitarias y populares con los ayuntamientos, según mediciones, ocupamos el primer lugar entre los países de la región.

Sin embargo, esas relaciones no se traducen en incidencia para buenas prácticas municipales. La razón podría encontrarse en el hecho de la pobre representación de organizaciones políticas de izquierda o popular en esos ayuntamientos. Estas colectividades estarían pagando el precio de tener poca incidencia en las comunidades, algo que se logra con el acompañamiento a estas en la lucha por sus derechos. Parece que no se logra hacer que sea de las iniciativas populares donde se nutren las propuestas políticas.

En sentido general, muchos analistas destacan un achicamiento de la incidencia de la sociedad civil en sociedad política dominicana. Quizá la permanencia e incidencia de la organización Participación Ciudadana marca la diferencia, además, la existencia de muchas organizaciones de pequeños productores, los clúster del cacao y de iniciativas miro empresariales de pequeñas ofertas turísticas que comienzan a despuntar en algunas zonas del país.

En esas organizaciones existen claras potencialidades para desarrollar acciones de masas, de incidencia política y de politización positiva de las actividades que estas hacen.

¿Cómo incidir en la presente coyuntura?

Llegado a este punto, es necesario referirme a un actor que, modestamente estuvo presente en el proceso electoral recién pasado: Ciudadanos y Ciudadanas por la Democracia. Se estableció en una parte de esta exposición que quizás el punto más saliente del sistema político dominicano es la entronización de una forma de poder que mantiene el control cuasi monopólico de las principales instituciones del Estado, a saber, el Congreso, los tribunales que se constituyen en las altas cortes, en la Cámara de Cuentas, en la JCE y en las diversas instancias de la administración de la justicia; también en la mayoría de los ayuntamientos de de las ciudades más pobladas.

Ese control es, en esencia, una forma de dictadura de partido, la forma en que opera llama a cierta matización de la calificación de dictadura, pero la cerrazón para escuchar y reconocer la generalidad de los reclamos de la población, sobre todo en lo que se refiere a la forma del gasto público, sobre el carácter no prioritarios de la inversión, la concentración de esta en prácticamente dos centros urbanos del país y en uno que otro enclave turístico para favorecer el enriquecimiento de algunos funcionarios en la construcción de infraestructuras viales, son propias de gobiernos antidemocráticos.

Esa constante denuncia, que en esencia era un llamado a intentar frenar la reelección del partido corporación que entronizó esa forma de dominio político, se constituyó en la esencia de nuestro discurso durante el pasado proceso electoral y básicamente, las razones que motivaban ese discurso se mantienen. Ese discurso logró tener aceptación en diversos sectores de la sociedad civil y de la sociedad política.

En tal sentido, en el momento actual del proceso político dominicano lo retomamos para hacer una llamado a la continuación de nuestra incursión en esta coyuntura política, desde una perspectiva de mayor compromiso en la lucha por los mejores intereses del país, pero con mayor énfasis en la articulación de voluntades sociales y políticas para producir un cambio de rumbo sustantivo en este país. Esa articulación debe apuntar hacia la constitución de un real frente político.

Este frente no puede ser una sumatoria de siglas unidas alrededor de un genérico enunciado de ideas plasmadas en un documento. Ese frente habrá de construirse en un proceso de lucha social ascendente, que deberá apuntar hacia lo político. Eso significa cambiar la forma predominante en diversos sectores de abordar el tema de la articulación de las fuerzas políticas, sociales y productivas de cara a la acción transformadora de la sociedad.

Significa esto una acto de reconocimiento de que la construcción de proyecto de sociedad no se hace a través de meros acuerdos en asambleas o en salones de reuniones de grupos auto proclamados vanguardia, sino que ese proyecto de sociedad tiene que surgir del seno de la sociedad, de los particulares reclamos de su población, de sus particulares parajes, municipios, regiones y provincias pero proyectado hacia lo nacional. En ese sentido, planteamos una forma de hacer política partiendo de lo social, vale decir, que son las particulares acciones reivindicativas en los espacios urbanos y territoriales, las que forjan los diversos liderazgos políticos, la articulación de la gente en proyectos e iniciativas por sus derechos en sus espacios de cuyos resultados se va forjando la conciencia política que luego se cristaliza en organización.

No es lo político lo que determina la acción social, es esta última la que determina lo primero. Generalmente tendemos a crear la estructura política para hacer la acción reivindicativa y eso se ha traducido en una serie de siglas que se reclaman política y se autoproclaman dirigentes. El resultado ha sido desvinculación con el país real, la ineficiencia e ineficacia política y la ausencia en los espacios donde se toman las decisiones claves: el congreso y los ayuntamientos.

En ese sentido, nuestra propuesta de proyecto político llama a la reflexión sobre estos y otros temas, pensando que si recogemos las particulares locales podremos crear un proyecto de dimensión nacional. Esa es la base para que este sea real, maduro, democrático, eficaz y plural y, por lo tanto, sin exclusiones y sin mesianismo partidario/organizativo ni mucho menos personal.

Actores básicos de ese frente:

• Las diversas organizaciones de la sociedad civil en sus espacios locales
• Las organizaciones de izquierda que expresen la voluntad de sumarse al mismo
• Sectores productivos de diversos niveles, ramas y localidades
• El sector del PRD que identificándose con sus bases asuma el compromiso de luchar por un proyecto de sociedad inclusiva, basada en democracia participativa, en la defensa del patrimonio nacional, la igualdad de género.
• Gremios de libres profesionales
• Personalidades independientes
• Grupos feministas
• Grupos juveniles de vocación claramente política
• Grupos ambientalistas
• Militantes de cualquier partido que se comprometa con los objetivos generales del Frente.

Este esfuerzo no es contradictorio con la existencia de las iniciativas políticas existentes en diversos espacios y de diversos fines, solo nos proponemos explorar una forma de articularnos para que de una vez por todas seamos eficientes y eficaces políticamente hablando, pero ante todo, democráticos y plurales, de otra forma la política no tendría ningún sentido.

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