FRASE DE DUARTE

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sábado, 8 de septiembre de 2012

PONENCIAS DE RADHAMÉS GARCÍA EN LOS ESTADOS UNIDOS

Radhamés García tuvo recientemente un encuentro con dominicanas y dominicanos de la diáspora en la parte este de los Estados Unidos. La visita respondió a una invitación oficial que nuestra organización ¡ATREVETE! le hiciera para que participara en las actividades para recordar la Restauración de la República. Consideramos que las expectativas y metas trazadas se lograron. Nos hemos propuesto publicar un esquema de sus dos conferencias para compartir con otros y otras, sueños y esperanzas.

POR UNA NUEVA RESTAURACIÓN DE LA REPÚBLICA


Radhamés García González

El pasado 16 de Agosto, la República Dominicana conmemoró el 149 aniversario del Grito de Capotillo, que dio inicio a la Guerra Restauradora contra la anexión a España.

Ese mismo día tomó posesión Danilo Medina, el Presidente Constitucional número 56 de la República y el séptimo de la llamada “Era Democrática”, iniciada en 1978.

La Restauración fue un movimiento nacional-popular que a través del desarrollo bélico, devolvió la independencia al país.

Las tropas españolas inician el proceso de evacuación el 10 de julio de 1865, iniciándose así el período conocido como la Segunda República.

La historia es obra de los pueblos. Es un producto del quehacer colectivo. Como sabemos la independencia nacional fue proclamada el 27 de febrero de 1844.

Es la Primera República en América que se funda no contra una potencia colonial europea, sino contra Haití, que 40 años antes, se había independizado de Francia.

Surgió como un Estado-Nación muy débil. La independencia o separación de Haití fue resultado de la Alianza Coyuntural de la pequeña burguesía nacionalista y los grupos dominantes anexionistas de los hateros.
Para los febreristas nacionalistas el proyecto nacional y el Estado debían ser una realidad total y permanente independientes como lo señalara Juan Pablo Duarte, el ideólogo principal del proyecto de nación más importante de la historia dominicana.

Para los conservadores proanexionistas su existencia solo tenía valor coyuntural frente a la dominación haitiana.

Este sector que fue dominante en el período 1844-1861, conocido como la Primera República, nunca creyó en la Independencia total de una potencia extranjera.

El liderazgo conservador estaba representado por Pedro Santana, Buenaventura Báez y Tomás Bobadilla.
El Proyecto Antinacional tomó su cauce, y el resultado de esta primera experiencia republicana, no sería otro que la enajenación de la soberanía con la anexión a España, anunciada por Pedro Santana el 18 de marzo de 1861. He aquí algunas de sus palabras:

“… la España nos protege, su pabellón nos cubre, sus armas se impondrán a los extranjeros, reconocen nuestras libertades…”.

Se consuma la traición a la patria. Pedro Santana se autodesigna gobernador y capitán general, ejerciendo el gobierno a nombre de la Reina Isabel II de España.

La República Dominicana pasa a ser territorio ultramarino o provincia de España.

Le tocó el mérito a San Francisco de Macorís, de manifestar la primera oposición a la Anexión a España. Este ejemplo fue imitado posteriormente por el pueblo de Moca el 2 de Mayo de 1861, con José Contreras a la cabeza.

El prócer Francisco del Rosario Sánchez entra por Haití. Termina fusilado con 20 de sus hombres.

La resistencia organizada se inicia en el norte y el noroeste del país, los primeros intentos fracasaron hasta que Santiago Rodríguez, Benito Monción, José Cabrera y otros, 14 hombres en total, plantan la bandera nacional en el Cerro de Capotillo, el 16 de Agosto de 1863, dando inicio a la Guerra Restauradora, considerada por Juan Bosch como la página más brillante de la historia dominicana, y parte de sus herencias más positivas.

Debemos destacar la participación de Gaspar Polanco, José María Cabral, y en particular, de Gregorio Luperón, una de la figuras patrióticas más sólidas y héroe indiscutido de la Restauración.

La Guerra Restauradora tuvo un carácter de gesta de liberación nacional, con una amplia y activa participación de la población, con un rol destacado de los campesinos, de la intelectualidad liberal, los artesanos y los sectores medios lo que deja ver con claridad la pluralidad política e ideológica en que se sustentó ese proceso de afirmación de la identidad y la nacionalidad dominicanas.

Este acontecimiento se constituyó en la más importante movilización popular realizada hasta ese momento, contra el intento de hacer retroceder nuestro país a un colonialismo desfasado históricamente.

Forma parte de un largo recuento de resistencia y lucha de nuestro pueblo, que ha logrado importantes conquistas, pero que muchas de ellas siguen pendientes de ser logradas.

A 149 años de aquella jornada patriótica, su ejemplo y sus enseñanzas son fuente de inspiración, para las generaciones del presente que se esfuerzan por edificar una nación más justa, solidaria, democrática y soberana, basada en un modelo de desarrollo sostenible y de progreso incluyente.

Se necesita una nueva restauración, una nueva Republicana Dominicana.

A 149 años de aquella gesta, el sistema político acusa un gran deterioro moral e institucional.

La cultura política tradicional está marcada por el clientelismo, la corrupción, la ausencia de un ideario político y de un proyecto de país.

La República Dominicana está entre los países más desiguales e inequitativos de América Latina y el Caribe. Entre los tres más corruptos del mundo. La mayoría de la población sigue ausente del bienestar material y espiritual y de la participación social y política.

CRECIMIENTO ECONÓMICO SIN DESARROLLO HUMANO Y CON GRAN DESIGUALDAD SOCIAL.

La admisión del presidente Leonel Fernández en las Naciones Unidas en octubre de 2010, de que “es poco probable” que la República Dominicana pueda cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio, es una expresión palpable de la crisis del modelo de desarrollo de factura neoliberal que se instauró en el país en las últimas tres décadas.

¿Cómo se explica que la República Dominicana haya crecido de manera importante en las últimas cuatro décadas (+ 5.5% de 1970 al 2008), ampliamente superior al promedio de América Latina (+ 3.5), y estamos lejos de cumplir los objetivos del milenio?

Entre 1975 y 2006 el índice de Desarrollo Humano sólo ha progresado en un 25% cuando el PIB casi se ha duplicado.
Las desigualdades han seguido: en la actualidad el 10% de las personas más ricas tiene un ingreso 2 veces superior al 40% de las personas menos favorecidas.

El coeficiente Gini nunca ha disminuido, y sitúa a la República Dominicana detrás de la mayoría de los países de América Latina.

Más del 40% de la población vive en la pobreza, de los cuales más del 10% vive en la miseria, es decir, más de un millón de dominicanos y dominicanas. Estamos en los últimos lugares en América Latina en educación (2% del PIB cuando la media regional es de 5%) y en salud (menos del 2% del PIB).

Con la energía eléctrica cara y deficiente. Las tarifas eléctricas son cerca de dos veces a la media observada en los países de la región (0.23 dólares contra 0.10 en América Latina).

En los últimos lugares en competitividad y desarrollo humano.

La economía crece pero no hay progreso incluyente, es decir, una difusión generalizada de los beneficios del progreso entre toda la población. Avanzamos hacia una sociedad dual y excluyente, una mezcla de Miami y Nigeria, donde se ensancha el abismo entre los incluidos y los excluidos del bienestar material y espiritual, de los grandes ausentes de la participación social y política.

El país se asentó en sectores económicos frágiles, vulnerables y coyunturales.

Se ha promovido una competitividad espuria, basada en la reducción de salarios y de los servicios sociales, y no una competitividad auténtica e integral que al mismo tiempo que participe en los mercados internacionales, eleve el nivel de la vida de la población, mediante el progreso científico y tecnológico.

Este modelo está caracterizado por:
- Fortalecimiento de la esfera financiera y de servicios, economía de “enclave” (turismo y maquiladoras), telecomunicaciones.
- Debilidad de la esfera productiva.
- Apertura comercial sin la debida reconversión del aparato productivo nacional (caso de los TLCs).

Tenemos un serio déficit de competitividad sistémica basado en una energía eléctrica cara y deficiente, altas tasas de interés, falta de fluidez institucional y carencia de recursos humanos de calidad.

En el sector agropecuario, bajo nivel tecnológico y productivo, deficiente financiamiento, problemas de transporte, de logística, de la cadena de frío y malas prácticas agrícolas.

En síntesis, un elevado costo-país.

El tratado de libre comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, conocido por sus siglas en inglés como DR-CAFTA, ha complicado la situación.

La República Dominicana ha sido el país más afectado.

El déficit de la balanza comercial con Estados Unidos se ha incrementado notablemente a partir de la entrada en vigencia de este tratado en marzo de 2007.

En apenas cinco años (1º de marzo de 2007 al 1º de marzo de 2012) ese déficit comercial asciende a más de doce mil millones de dólares.

Tampoco con Centroamérica nuestro saldo comercial ha sido positivo.
Solo con Costa Rica nuestro déficit comercial superó los doscientos cuarenta millones de dólares en el año 2011.

La crisis mundial de 2008 es un factor que ha afectado la economía y la sociedad en la República Dominicana, dado que tenemos una economía pequeña, abierta y dependiente de Estados Unidos y Europa.

El grueso de las divisas del país depende de turismo y remesas que vienen de esos países.

En la actual crisis de la economía mundial el oro se ha convertido en un metal de refugio de los grandes capitales, lo que ha provocado un aumento de su precio.

Cobra fuerza la demanda de revisión del contrato firmado con la Barrick Gold. En más de cuarenta y cinco mil millones de dólares se calcula la riqueza en oro y otros metales en las montañas dominicanas manejadas por esa empresa.

Es necesario revisar el contrato para que el país reciba mayores beneficios de esta explotación minera y pueda exigir mayores controles ambientales.

¿Todavía la República Dominicana es un país salvable, digno de mejorarse, de reconstruirse, de adecentarse, de ser vivible con muchísimas bondades de la civilización para las futuras generaciones?

Se ha repetido muchas veces que “la República Dominicana es un país rico con gente pobre”.

A pesar de que la frustración y la desesperanza permean a una parte significativa de la población, la nación dominicana se enfrenta a grandes retos y desafíos.

Al inicio del siglo XXI muchas de las grandes metas por las que han luchado nuestros más destacados patriotas, demócratas, humanistas… siguen pendientes de solución.

Como ya señalamos, el incremento de la pobreza, la desigualdad en la distribución del ingreso, la situación de los recursos naturales, la corrupción como parte de la cultura política son alarmantes realidades nacionales.

La democracia participativa como expresión de la soberanía ciudadana, el ejercicio ético de la política, la justicia social y un plan nacional de desarrollo siguen siendo aspiraciones de las mayorías del país.

Por tanto, es necesario fraguar un proyecto de nación que posibilite las grandes metas del país y los temas fundamentales de la agenda nacional más allá de las coyunturas y circunstancias políticas.

Urge armar una propuesta integral sustentable y de progreso incluyente, un modelo y estilo de desarrollo que sea compatible con la conservación de los ecosistemas naturales que soportan la vida, pero además que garantice la equidad social, el progreso incluyente y la participación ciudadana.

Que promueva un crecimiento económico armónico, no de dos o tres sectores exclusivos de la economía, sino de la diversidad económica del país. Avanzar hacia una economía más diversificada e integral.

Fijar la atención en la calidad del crecimiento y el impacto que este tiene en la competitividad y el desarrollo humano.

Recuperar y recomponer el sector servicios, pero además, impulsar los sectores reales de la economía: agropecuario, industrial y minero.

Reconvertir el turismo y promover la agricultura con alto nivel tecnológico, en particular frutales, vegetales y flores, donde somos competitivos.

Difusión generalizada de los beneficios del progreso entre toda la población (progreso incluyente, desarrollo humano), a través de la provisión de eficientes servicios sociales y adecuados salarios.

Compatibilidad con el equilibrio ecológico y la mejoría de la calidad medioambiental.

Fortalecer las relaciones con el hermano pueblo haitiano. Desarrollar una agenda común en el plano económico, ambiental, migratorio, cultural…

Desarrollar esfuerzos de integración con América Latina y El Caribe.

Fortalecer las relaciones con la Alianza Bolivariana de los Pueblos de América -ALBA-, El país forma parte de Petrocaribe que financia gran parte del petróleo importado.

Además, la empresa Petróleos de Venezuela es copropietaria de la única refinería que existe en el país.

Iniciar un proceso para solicitar la revisión del DR-CAFTA en coordinación con los cinco países de Centroamérica.

Declarar de alto interés nacional la solución de la problemática energética.

Desarrollar un agresivo plan para promover la productividad y la competitividad de la economía dominicana.

Declarar la educación como una prioridad para el desarrollo humano y la competitividad. Una nueva estrategia educativa en función de una nueva estrategia de desarrollo.

¡Gloria eterna a los Héroes de la Restauración!

¡Con el ejemplo de los Héroes de la Restauración construyamos una Nueva República!

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